jueves, 15 de diciembre de 2011

Solo escribo para ella

Uno vuela como un pájaro sin alas…

Dos corre como una gacela sin piernas…

Tres te escucha como un conejo sin orejas…

Cuatro te sonríe como un pez de colores…

Cinco grita como león mudo…

Seis…

Seis…

Seis…

Lo mismo importa el cantar de un amanecer, que el llorar de un sol apagado, situación fría en la que un calor seco, la ha enfriado.

Rubia como infierno, tierna como la sal, sal, salida de mi vida por la cual, nunca marchará. Ella camina, ella nada, ella corre desconsolada, por la nube que oculta la mirada en su ventana.

Abre la imaginación a un mundo que jamás divisó, en su mente cerrada por la cual, un pájaro sin alas, en su mente voló.

Corre desconsolada al ver cuanto dolor, en un corazón pequeño que su empeño me robó, corre gacela coja, corre por la pared roja.

No quiere oír otra cosa, sin orejas, el conejo casado con la coja… no quiere oír otra cosa, que palabras robadas de un pentagrama que evita la hermosa.

Sonrisa borrada en cascadas desquiciadas, por la aparición de una segunda parte robada.

Grito, mientras la miro, ella no me sonríe, esta triste, porque el escritor mientras la mira a ella la describe. Peca salada en la mejilla sonrosada un beso la he robado mientras me aparta la cara. No se inmuta y creo que me odia, ella no sabe lo que escribo y por eso se sonroja. Pinta papeles que antes eran en blanco y negro. Ahora los colores se apoderan de ellos. Ella me mira y pone cara de loca, perdóname Andrea, Victor es humano y a veces se equivoca…

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