Antes eran cosas que vivimos, en una ciudad vacía, carente de sentimientos en el que lo banal prima, la belleza pierde su significado envuelta con una manta de poco peso.
De una forma diferente entre el gentío la vi, supe que nada iba a ser como antes, y ahora ello tiene sentido. Cada sonrisa como cada bofetada cabalga a lomos de la razón.
Esto hace diferente a las personas, y su mirada infantil denota una profundidad que el resto no tiene.
Ah, por cierto, ella se llama... ¿Qué mas da en verdad como se llame? Está amordazada en la mirada perdida, que piensa que es imposible autojuzgarse, por eso maquilla su exterior en soledad, mientras se mira en espejo que rompe con la rutina, el maquillaje no importa. Ahora se como es en alma, porque vuela libre.
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